A Stanford le gustaba "maquillar"

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    HOUSTON- Un ex empleado del financista estadounidense R. Allen Stanford dijo al jurado en el juicio por fraude contra Stanford que cree haber visto al ex multimillonario arreglar cifras contables en un reporte anual para ganarse a los inversionistas.

    Leo Mejía, quien trabajó para una empresa publicitaria creada por Stanford para promover sus diversos negocios, testificó que se volvió difícil trabajar para el financista porque perdió la confianza en la precisión de la información financiera que recibía para ser incluida en la publicidad.

    Los fiscales aseguran que el emporio de Stanford fue construido con engaños y que timó a los inversionistas con más de 7.000 millones de dólares durante 20 años mediante la operación del esquema defraudador conocido como "pirámide" y que consistía en la venta de certificados de depósito de un banco que tenía en Antigua y Barbuda. A cambio, Stanford prometía tasas de rendimiento sustancialmente mayores en comparación con los bancos de Estados Unidos y prometió a los inversionistas que su dinero era seguro. Los negocios del financista estaban en Houston.

    Las autoridades han dicho que Stanford, de 61 años, tomó hasta 2.000 millones de dólares de los inversionistas para adquirir casas y yates y para financiar partidos de cricket.

    Stanford, que niega haber cometido delito alguno y señala que sus negocios eran legítimos, enfrenta 14 cargos, incluyendo fraude por medios electrónicos y postales. Podría ser sentenciado hasta 20 años de prisión si se le halla culpable.

    Mejia declaró ante la corte de cuando estaba preparando el reporte anual de 1988 del banco de Stanford en la isla caribeña, vio a Stanford y a su jefe de Finanzas, James Davis, utilizar una calculadora para hacer varios ajustes a las cifras relacionadas con el banco justo antes de que el reporte fuera enviado a impresión.