Prostitutas de Houston rehacen sus vidas

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    Los tribunales de Houston tienen un programa que ayuda a las prostitutas a rehabilitarse, con tanto éxito que en Texas se aprobó una ley que requiere que otras grandes ciudades hagan lo mismo.

    Algunas de las mujeres en el programa nacieron de madres drogadictas y prostitutas. Otras fueron vendidas a un proxeneta, a veces a cambio de una caja de cigarrillos.

    Tal es el caso de Tricia Chambers, que a los 9 años fue puesta en alquiler por su madre para dedicarla a la pornografía infantil y desde entonces comenzó su vida como drogadicta de heroína y metadona.

    Ahora Chambers, de 42 años, está recibiendo lo que cree ser su primera oportunidad real en un pabellón de la cárcel del centro de Houston.

    Chambers, a diferencia de otras reclusas, recibe la ayuda de Kathryn Griffin Griñán, una ex prostituta que ahora luce un traje de chaqueta y trabaja para el programa llamado "Been there, done that" (Hemos estado allí, es algo que conocemos).

    "Pueden ser curadas. Sólo tienes que estar lista y quererlo" dijo Griffin, recordando cómo ella pasó de ser estudiante universitaria a prostituta de la calle.

    En 1983, Griffin se unió al cantante de funk Rick James en el tour "Cold Blooded", desarrollando una adicción a la cocaína de $30,000 al mes.

    Cuando la gira terminó, Griffin entró a la prostitución para pagar su adicción.

    La juez federal María T. Jackson ha enviado a 20 mujeres a este programa, en estrecha colaboración con Griffin.

    "La sociedad no se ha ocupado de los problemas de las prostitutas, que son la mayoría niñas que provienen de hogares donde fueron víctimas de abusos ", dijo Jackson.

    "Son víctimas que han sido tratadas como criminales", puntualizó la juez.