Ciudadanía por nacimiento, ¿es posible acabarla?

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    Durante años, los temas de “turismo de maternidad” o los mal llamados “bebes anclas” han sido parte del debate de la inmigración en los Estados Unidos. Estos términos han sido utilizados para describir los nacimientos de niños de padres extranjeros en Estados Unidos y han causado polémica entre diversos sectores del país, ya que dan la impresión de que los inmigrantes viajan a los Estados Unidos solo para que sus hijos obtengan la ciudadanía estadounidense.

    Al igual que la terminología usada, las propuestas para combatir esta supuesta conducta también han generado mucho debate.

    Recientemente la discusión volvió a la atención pública, a través de la contienda por la candidatura presidencial del Partido Republicano. Como es costumbre, en el debate no solo está en cuestión el uso de frases políticamente incorrectas, sino la intención de quienes critican la supuesta práctica.

    Específicamente, varios líderes políticos han hablado de eliminar la concesión de la ciudadanía estadounidense a los bebés nacidos de padres extranjeros. Sin embargo, esta propuesta enfrenta un serio problema, y es que para poder hacer esto habría que enmendar la Constitución de los Estados Unidos, ya que la enmienda 14 establece, entre otras cosas, que toda persona nacida o naturalizada en los Estados Unidos es ciudadana de los Estados Unidos.

    Aunque algunos conocedores del derecho se inclinan a pensar que el Congreso podría legislar para limitar el alcance de esta enmienda sin necesidad de cambiar la Constitución, existen otros juristas que piensan que la letra de la Constitución es clara y que cualquier ley que diga lo contrario sería inconstitucional.

    No obstante, a pesar de que la Constitución si puede ser cambiada para modificar la enmienda 14, es poco probable que esto ocurra debido a la complejidad del proceso.

    De otra parte, lo que esta propuesta realmente intenta evitar es que los padres de estos niños nacidos en Estados Unidos puedan obtener beneficios migratorios a través de ellos.

    Sin embargo, la realidad es que si esto fuera cierto, sería muy difícil para los padres hacerlo, ya que por ley deben esperar a que sus hijos hayan cumplido 21 años de edad para que los puedan pedir y, más importante aún, los padres no podrán ajustar su estatus si no cuentan con una entrada legal a los Estados Unidos o una petición familiar sometida antes del 30 de abril de 2001.
     Naimeh Salem es abogada de inmigración en Houston certificada por la Asociación de Abogados de Texas.