El arte del antojo

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    Esta hamburguesa no es para el consumo humano. Está preparada con técnicas que utilizan los estilistas culinarios para que los productos luzcan irrestibles ante el lente de la cámara y, por consiguiente, ante el ojo humano.

    HOUSTON – ¿Eres de los que piensa que la publicidad de muchos de los platillos que nos ofrecen las grandes cadenas de restaurantes no se parece mucho cuando nos los sirven en la mesa?

    Los que se encargan de esas técnicas se llaman estilistas culinarios y trabajan para los fotógrafos, que a su vez son contratados por estas empresas para resaltar sus productos.

    Pero ¿cómo lograr que el consumidor incluso “sienta” el olor a la carne a través de una imagen? De acuerdo a Carla Buerkle, estilista culinaria existen varios “trucos” para que el producto se vea fresco y se conviertan en más apetitosos.

    “Haces que se vea lo más hermoso posible, rociándole agua, o cocinar la carne con una antorcha para que el nivel de asado sea más llamativo”, dijo Buerkle, quien utiliza también un encendedor de carbón para acentuar las marcas de la carne para que luzca como recién salida de la parrilla.

    Otro de los métodos utilizados por Buerkle consiste en agregarle al pan de la hamburguesa semillas de ajonjolí o también derretir el queso con vapor y usar picadientes o palillos para que la hamburguesa no se desvanezca durante la sesión fotográfica.

    También utiliza puré de papas para las fotografías con helado o nieve, y manteca de vegetales para darle color.

    La finalidad, según los expertos en publicidad, es que el consumidor pueda interesarle la publicidad en al menos los primeros tres segundos.