Fuerte vigilancia en costas por huracanes

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    Huracán

    HOUSTON, Texas - Con la llegada de la temporada de huracanes, que empezó este domingo y culminará el próximo 30 de noviembre, las autoridades costeras de Texas inician una vigilancia extrema en una región marcada por la elevada cantidad de instalaciones petroleras. A través de la asistencia de fondos estatales, diversas organizaciones locales han lanzado campañas mediáticas para educar a la población que vive en esas zonas para recordarles cuáles son los pasos a seguir en caso de que se desarrolle un huracán o cualquier otro desastre de grandes proporciones. Una de las agencias que administra de forma permanente la zona del Golfo en Texas es la Oficina del Manejo de Emergencias y Seguridad del Condado Harris (OHSEM, en inglés), cuya responsabilidad incluye la coordinación de las rutas de evacuación por tierra a otras ciudades vecinas del estado. Desde su centro de operaciones, en Houston, se determina la magnitud de una hipotética catástrofe debido a un fenómeno natural o también por la explosión de alguna válvula en las refinerías de petróleo, derrame o en caso de algún tipo de amenaza terrorista. Desde allí se sigue la situación en Texas a través de cientos de cámaras instaladas en las principales arterias que conducen a Dallas, Austin, San Antonio y otras urbes en el estado donde se prepararían los refugios de las miles de personas que saldrían evacuadas por mandato de las autoridades. Según Rosío Torres, vocera con OHSEM, los pasos a seguir ante estas eventualidades se aprendieron de pasadas experiencias, donde se ordenó la evacuación de la gran mayoría (un millón de residentes) de las zonas costeras, lo que provocó la congestión de carreteras y el pánico en cadena. Por eso, según explicó, ahora realizan las evacuaciones de manera escalonadas. "Siempre trabajamos con anticipación, con varios días antes de la llegada de un huracán y así avisar a los que viven en zonas de evacuación", agregó. De acuerdo a Mary Jo Naschke, portavoz de la ciudad de Galveston, el gobierno municipal destina miles de dólares a educar constantemente a través de talleres y panfletos que se reparten a través del correo postal puerta a puerta y en centros educativos y comunitarios. Uno de los últimos desastres que experimentó Galveston fue el huracán "Rita", de categoría 5, cuando se ordenó la evacuación de la población de la costa del Golfo de México. Miles de conductores se quedaron sin gasolina o tuvieron problemas mecánicos con sus vehículos. Uno de los percances más notorios fue la muerte de 24 personas cuando estalló en llamas en plena carretera interestatal el vehículo en el que viajaban. Tres años después, el huracán de categoría 4 "Ike" obligó a las refinerías a detener su producción, lo que provocó en pocos días el incremento del precio de la gasolina, petróleo y gas natural. Según datos proporcionados por OHSEM, en el condado Harris residen más de cuatro millones de personas y están instaladas refinerías de algunas de las empresas petroleras más importantes del mundo.