Vuelan plumas y balas en Texas

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    La balacera se desató en plena pelea de gallos.

    McALLEN, Texas.- Llamadas desesperadas a los servicios de atención de emergencias describieron una escena caótica, con gente asustada, herida y corriendo en todas direcciones después de que hombres enmascarados dispararon en un lugar donde se realizaba una pelea de gallos en Texas, cerca de la frontera mexicana. Las autoridades creen que la balacera del jueves por la madrugada, que ocasionó tres muertos y ocho lesionados, fue un ataque dirigido a dos hermanos pero en el que algo salió mal. Tres personas fueron acusadas el viernes de organizar peleas de gallos y de involucrarse en actividades de delincuencia organizada justo antes de que funcionarios identificaran a las víctimas, todas las cuales tenían antecedentes penales. Los hermanos que se cree eran el blanco de la balacera estaban entre los muertos. Los atacantes huyeron. Una grabación de llamadas al número telefónico de emergencias 911 detalla el caos que sucedió cuando dos de los cuatro hombres enmascarados dispararon en el local de la pelea de gallos cerca de Edcouch, población ubicada aproximadamente 24 kilómetros al noreste de McAllen, donde estaban presentes hasta 200 personas. "Le dispararon a mi esposo y él tiene un teléfono celular, pero dice que está muriendo", dijo una mujer en la grabación del 911. "El dice que no sabe exactamente dónde está. Pienso que corrió". El hombre recibió heridas graves, pero sobrevivió. Otra mujer, que llamó mientras escapaba de la balacera, trató de explicar la ubicación del local. "Tuvimos que salir volando, señora", dijo a la despachadora. "Tenemos niños. Fue una ametralladora ... Hay una balacera". Lupe Treviño, alguacil del condado de Hidalgo, describió el viernes "una escena de un crimen infernal". Había sobre el suelo aproximadamente 300 latas de cerveza y cerca de 20 gallos muertos. "Obviamente son aficionados", dijo Treviño sobre los atacantes. En la balacera fallecieron Ramiro García, de 49 años; su hermano Juan Santos García, de 53; y Arturo Buentello Garza, de 42. Treviño agregó que Buentello probablemente fue una víctima circunstancial, pero que los hermanos García eran bien conocidos por las autoridades, dado que habían incurrido en ilícitos previos, incluida posesión de droga. Treviño dijo que una posibilidad es que se trató de una venganza por una balacera previa realizada desde un vehículo en movimiento, aunque no proporcionó detalles.