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El mercado mexicano donde se “compran” los deseos para el 2020

El pasillo ocho del Mercado de Sonora, en el centro de la capital, da sentido al popular dicho de "México mágico".

Telemundo

Ganar dinero, encontrar el amor, aprender inglés o hacer ejercicio son propósitos para el Año Nuevo que todos nos hemos hecho con mayor o menor atino.

MÉXICO — Ganar dinero, encontrar el amor, aprender inglés o hacer ejercicio son propósitos para el Año Nuevo que todos nos hemos hecho con mayor o menor atino. Hay un místico rincón en la capital mexicana donde por unas monedas la santería se encarga de dar un empujón a estos deseos para que se cumplan en 2020.

El pasillo ocho del Mercado de Sonora, en el centro de la capital, da sentido al popular dicho de "México mágico". Y es que en este estrecho corredor con olor a incienso y plantas aromáticas conviven 44 locales de objetos esotéricos y místicos.

Desde 1958, aquí acuden todo tipo de personas que han perdido la fe en la religión tradicional y que se encomiendan a los hechizos, conjuros y limpias para encontrar amor, trabajo y abundancia, especialmente de cara al año que se aproxima.

Maribel, originaria del sureño y empobrecido estado de Chiapas, lleva más de 15 años en el mercado vendiendo semillas de la abundancia para que los bolsillos dejen de estar vacíos. Este compuesto de 12 semillas diferentes hay que dejarlo en un plato con monedas para que los brotes verdes sean una realidad.

"La verdad ha bajado mucho lo de la economía últimamente y la gente viene a buscar la abundancia", cuenta Maribel, quien pone rostro al estancamiento de la economía mexicana, que cerrará este año con un crecimiento del 0 %.

Para superar este 2019 de vacas flacas, esta locataria ofrece amuletos hechos con hojas de sábila, figuras de borregos para colgar en la puerta de casa y paquetes que contienen una mazorca pintada de color dorado con billetes de papel pegados.

A pocos metros, aunque más de lo que mide su pequeño local, la bruja Elisabeth Morgan deja caer sus cartas de tarot ante el ansia de los clientes por conocer lo que les deparará en 2020.

Cuando su padre la inició en este oficio, le daba miedo tener que dar malas noticias por si se rompía algún matrimonio por su culpa pero casi dos décadas después Elisabeth ya no tiene pelos en la lengua.

"Como este año no estuvo muy bien, la gente tiene temor de ver cómo le va a venir el próximo año. Lamentablemente se pronostica que no viene muy bueno", explica junto a su gato blanco con manchas tan oscuras como el año que pronostica.

En este recinto se acogen todo tipo de cultos, abarcando desde la Santa Muerte a adoraciones católicas como San Judas, la santería afrocubana o la tradición china.

Desde uno de los puestos, el santero Alfonso Espejel se atreve a cifrar el porcentaje de magia requerida para cumplir los deseos. Dice que el 80 % depende de uno mismo mientras que del 20 % restante se encargan las energías paranormales que por poquitos pesos se consiguen en el mercado.

"Si vienes a pedirme ayuda para pedir algo laboral y no sales de casa... No van a venir a tu casa a darte trabajo", sentencia el santero en un derroche de sabiduría popular.

Con tres generaciones de tradición familiar a sus espaldas, Espejel está convencido que sus limpias con ramo funcionan para quitar las malas energías del año, pero advierte de que hay que estar al loro de los estafadores que merodean por el mercado: "A veces pagamos justos por pecadores".

La compra estrella de cada año es el conjunto de 12 velas que se encienden el 31 de diciembre y que al cabo de cinco minutos se apagan para prender una por una el primer día de cada mes.

Así lo cuenta Jorge Pérez, cuarta generación en el Mercado de Sonora, que muestra orgulloso la gran novedad para este Año Nuevo. Se trata de un paquete que incluye jabón, perfume e incienso dedicados al año chino de la rata, que comenzará el próximo enero.

"Será el año de los políticos mexicanos", puntualiza con sorna mientras sostiene la figura de este emblemático roedor. Probablemente, más de uno habrá comprado en el mercado un muñequito de vudú para regalar a algún gobernante un disgusto este 2020.

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